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viernes, 27 de mayo de 2016

PRIMERA CUERDA- Mi- Las Maravillas- 13




—Buenos días. ¿Cómo está este chiquitín?—dijo la hermana Pilar entrando en la habitación.

—Es un tragón. Acaba de comer.

Todavía no había amanecido y Lola estaba dormitando después de haber dado de comer a Miquel. Aquel iba a ser un día importante. Si todo iba bien y los médicos no decían lo contrario, madre e hijo se irían a casa.

—Venga, pues vamos a ponerte guapo—dijo la monja cogiendo al niño—. ¡Qué lindo eres, madre mía!

Lola sonrió mientras la hermana salía de la habitación con su bebé en brazos. Estaba impaciente por abrazar a su hijo mayor Martí, al que no veía desde la noche en que había nacido Miquel. Quería ver la cara que pondría al conocer a su hermanito recién nacido. Seguro que llegarían a ser buenos compañeros de travesuras. Se sentía muy ilusionada ante esa perspectiva. Había formado con Isidre una familia como siempre había soñado.

Mientras ella vivía esos deliciosos instantes, la hermana Pilar se dirigió a la habitación privada, dónde estaban la dama y su marido y llamó a la puerta:

—Pase—ordenó una voz firme desde dentro.

La monja obedeció y después de cerrar, puso con cuidado el bebé en los brazos de aquella mujer mientras su marido observaba mudo.

—Aquí está, señores Torres. Enhorabuena, son ustedes los padres de un niño precioso.